La pintura es un modo de expresión más allá de las palabras. Algo tan sencillo como esto es, por otro lado, complicado de asimilar para quien pinta. Porque pintar es una necesidad no una elección. Entre los múltiples medios de expresión a elegir, esculpa, pinte, teja o escriba, estoy creando un objeto, una imagen, cuya utilidad no es inmediata. Sólo con el tiempo aprecio el valor que tiene, incluso su capacidad de penetrar en rincones desconocidos de mi personalidad ya que, pintar, ejerce un poder curativo.
La técnica, el color, la forma y la composición son elementos básicos y fundamentales para la creación, pero no son el fin. Yo elijo el tema y la técnica según la necesidad que tengo de expresar una idea o sentimiento, y es la expresión en sí la que constituye el alma de la obra. En este nivel, ejercito mi capacidad de “decir sin palabras” agrupando elementos técnicos y conceptuales. Desde la expresión surge el verdadero sentido del hecho pictórico, que no es otro que el encuentro conmigo misma en la interacción con el mundo que me rodea. Porque pintar requiere de momentos de introspección y aislamiento, pero la expresión es un acto colectivo, ya que no hay expresión sin un potencial espectador y no se crea sólo desde el mundo interno.
De este modo, soy testigo de mi época y no puedo rechazar la influencia del sentido del arte en otros tiempos o para diferentes culturas, aunque sí puedo discernirlas. El arte responde a una visión y elijo la abstracción o figuración según se adapten al mejor modo de expresar un sentimiento, una reflexión sobre la cotidianidad o una fantasía. En algunas obras, la semiabstracción, es decir la simbiosis entre elementos de la figuración y la abstracción pura, ha constituido el mundo que quería recrear y compartir.
Isabel Jiménez 2010
Desde siempre he recurrido a la no figuración como medio de expresión, es decir formas que creo combinando la expresión libre con la técnica al servicio de su desarrollo. La abstracción es un proceso que crece dentro de mí para expresar sentimientos profundos de un modo misterioso, velado, porque no planeo el siguiente paso, pero siempre está ahí, latente. Entonces permito que la técnica interfiera y me ayude a discurrir como en una especie de brain storm.
Dentro de las influencias recibidas destaco la de la abstracción geométrica, como se puede apreciar en algunas pinturas y dibujos. Y en mayor medida, la influencia del expresionismo abstracto creo que es clara. Unas veces el punto de partida es mi estado psíquico, resultando en manchas, formas y colores generadas dentro de la espontaneidad e inmediatez.
Datos de la obra por orden de aparición: 1 Entusiasmo por la vida. Acuarela, 50 x 64 cm, 1988. 2 serie Tifón. Bosque I. Acuarela, 50 x 64 cm, 2015. 3 serie Agua. Óleo sobre tela, 61 x 46 cm, 2017. Colección privada.
Otras veces aparecen algunas figuras reconocibles en combinación con las totalmente abstractas. La inspiración ha surgido desde distintos sentimientos, que me han llevado a trabajar sobre una variedad de motivos.
Hasta terminar las pinturas, procuro ser fiel a lo que siento buscando un equilibrio entre los materiales y la temática.
A veces la improvisación es un desafío. ¿Qué parte de dicho proceso debo aceptar y qué rechazar? Es una decisión importante.
La técnica, tiene su propia influencia en los modos de hacer.
Para ilustrar lo que viene siendo la producción de series abstractas dentro de mi obra, muestro una selección de trabajos y explico, brevemente, las ideas que los han originado.
Serie Agua
El agua ha sido un tema recurrente en mi pintura, que comencé a desarrollar en mis años de estudio en Reino Unido. Esto me ha llevado a crear muchas pinturas abstractas con técnicas diferentes.
Utilicé óleo en las obras de mayor tamaño y acuarela en las pequeñas.
Sobre el papel, he combinado acuarela con gouache en algunos casos.
La fluidez del medio facilita la expresión de transparencias y veladuras que, a su vez, son propias del líquido.
El agua, ya sea en un río, en el mar o en un lago, refleja las formas y los colores. Incluso podemos decir que es espejo tanto de lo material como de lo inmaterial.
Así pues, en estas pinturas los colores van mezclándose como movidos por la corriente, por las mareas, liberando nuestros pensamientos para que sigan madurando. Recordando las profundas reflexiones de Gastón Bachelard, el agua nos envuelve cuando nos sumergimos en ella casi como si volviéramos al vientre de la madre.
Por esta razón, estas acuarelas tienen un carácter terapéutico también para quien las contempla porque invitan a la tranquilidad y el sosiego; calman el alma.
Datos de la obra por orden de aparición: 1 serie Agua, "Río”. Óleo sobre tabla, 116 x 96 cm, 1993. Colección privada. 2 serie Agua
I. Óleo sobre tela, 73 x 60 cm, 1995. Colección privada. 3 serie Agua II. Óleo sobre tela, 73 x 54 cm, 1995. Colección privada. 4 serie Agua III. Óleo sobre
tela, 54 x 73 cm, 1995. Colección privada. 5 serie Agua, “Un rincón del río”. Óleo sobre tela, 73 x 60 cm, 1998. Colección privada. 6 cuatro acuarelas de la
serie "Agua", 35 x 50 cm, 2014. 7 serie agua. Óleo sobre tela, 81 x 100 cm, 1989. Colección privada.
Serie Vida
La serie vida está ligada a la serie cuerpo, pero con ella profundizo más en la abstracción como expresión de vida. El ciclo de la vida aparece en las formas circulares y en las líneas que se bifurcan creando planos coexistentes. Las formas van surgiendo y evolucionando, a más o menos velocidad, según expresen una explosión de sentimientos o calma y sosiego.
También aparece el dualismo del nacimiento y la muerte, porque la vida es un equilibrio
entre la existencia y la no existencia. De hecho, las texturas estructuran la superficie del cuadro libremente para crear el equilibrio compositivo como reflejo de dicha dicotomía. Aquí se puede
ver una pequeña muestra.
1 serie Vida VI. Óleo sobre lienzo, 61 x 46 cm, 2018. Colección privada. 2 serie Vida VII. Técnica mixta sobre tabla, 61 x 46 cm, 2017. 3 serie Vida VIII. Técnica mixta sobre tabla, 65 x 80 cm, 2021.
Serie Cuerpo
Esta serie surgió como una continuación de la serie agua. Me basé en la idea de la piel como algo en continuo cambio. Como el agua, la piel y la carne reflejan los cambios en nosotros, en ellas se puede leer el paso del tiempo. La piel refleja las cicatrices, el dolor; es algo muy íntimo de cada uno, que viene adherido a nuestro yo. Mientras vivimos la piel es nuestro traje, nos viste, pero al morir se desintegra como si nunca hubiera existido.
1 serie Cuerpo I. Óleo sobre lienzo, 100x81 cm, 1994. Colección privada. 2 serie Cuerpo II. Óleo sobre tabla, 81x100 cm, 1997. Colección privada. 3 serie Cuerpo III “Hombre y mujer” (díptico). Óleo sobre lienzo, 45x45 cm, 1995. Colección privada.
A través de la pintura trato de asimilar el proceso, casi imperceptible, intentando ser consciente del hecho de la transitoriedad. Lo que no permanece se escurre entre las manos, se escapa a la vista, se olvida con el tiempo. Estos sentimientos encierran una belleza que trato de expresar a través de la materia, de la mancha y las diferentes capas que, superpuestas, dan forma a la imagen.
Dípticos Serie “Cuerpo”. Acrílico. 25 x 25 cm, 2016-2018. Colección privada.
Serie Tifón
Después de mi experiencia de vida en Japón, sobre todo en Okinawa, el recuerdo de los tifones viene a menudo a mi mente. El viento era tan fuerte que uno tenía que refugiarse para no ser arrastrado. Todo el escenario podía cambiar de un día para otro. Cuando cesaba la lluvia y el viento era ya débil, las calles estaban llenas de objetos que habían volado la noche anterior y el daño a la vegetación era muy visible. Impresionaba pasear y solía hacerlo con cautela.
Al establecer un símil con nuestra propia vida, estas pinturas surgen al darme cuenta de como todo nuestro mundo, construido desde la seguridad, puede cambiar, puede derrumbarse en segundos. Las imágenes, en soportes de pequeñas dimensiones, nacen del caos y las formas, sutilmente ordenadas, que reflejan la tensión entre lo permanente y lo efímero.
Somos frágiles como una rama o una hoja, o una flor. Nunca debemos subestimar la fuerza de la naturaleza.
1 serie Tifón I. Técnica mixta sobre papel, 56x54 cm, 2010. Colección privada. 2 serie Tifón II. Técnica mixta sobre papel, 50x35 cm, 2010. Colección privada. 3 serie Tifón III. Acuarela, 50 x 64 cm, 2015. 4 serie Tifón IV. Acuarela, 28 x 42 cm, 2015.
5 Tifón V. Óleo, 8 x 5 x 0,4 cm, 9 x 6 x 2 cm (enmarcado), 2020. 6 Tifón VI. Óleo, 15 x 10 cm, 20.7 x 15. 6 x 3, 2 cm (enmarcado), 2021.
Serie Recuerdos del mar
Para la realización de esta serie he utilizado, principalmente, técnica mixta combinando acrílicos y óleo al agua. Son trabajos basados en recuerdos del mar de Okinawa, imágenes que vienen a mi memoria. La sensación de estar allí me ha llevado a utilizar colores y formas que se quedaron grabados en mi mente, resultando en partes más tranquilas y otras que reflejan mayor movimiento.
1 serie Recuerdos del mar I. Técnica mixta sobre tabla. 39 x 31 x 2 cm/ 42 x 34 x 3 cm enmarcada, 2021. Colección
privada. 2 serie Recuerdos del mar II. Óleo sobre tabla. 31 x 39 x 2 cm/ 34 x 42 x 3 cm enmarcada, 2021. Colección privada. 3 serie Recuerdos del mar III.
Técnica mixta sobre lienzo. 43 x 30.5 x 1 cm/ 49.5 x 37 x 1.6 cm enmarcada, 2022.